La historia, o mejor dicho, la intrahistoria como diría Unamuno, esa que sirve de decorado a la historia más visible, la que luego vamos leyendo en la prensa cada día, tiene unos testigos de excepción, que al igual que las paredes, si hablaran, nos darían material para escribir cientos, miles de páginas.
Me refiero a los kioscos (o puntos de venta, como les gusta referirse a sí mismos, a través de la veterana asociación que une a los vendedores de prensa de nuestra ciudad) y sobre todo a esas personas, que tras una ventanilla, ven pasar la vida de un barrio, a veces a través de varias generaciones.
Me cuenta Pablo con emoción, que él ha visto a sus clientes en el vientre de sus madres, les ha vendido chuches después y más tarde la prensa.
Antes de que las primeras luces del alba se intuyan en la bóveda celeste, otra luz más humilde, pero no por ello menos importante, nos anuncia que el día comenzará en breve. A las 6 de la mañana suelen abrir sus puertas los kioscos de Granada, son la luz del barrio, el despertador del asfalto. Desafiando al frío y al calor más extremo, estos hombres y mujeres cada día abren las puertas de sus pequeños negocios, para prestarnos un servicio tan imprescindible como impagable. Decía mi padre que un desayuno sin prensa, no sabe igual.
Enmarcados en su ventanilla, van viendo avanzar el día, saben quien pasará sobre las siete con el dinero justo, casi siempre calderilla. Cuando se acerque la señora del abrigo gris, según la expresión que traiga en la cara, sabrán si esa noche su hijo ha ido a dormir o no; Alicia y Juanito comprarán sus chuches a la carrera porque pierden el autobús del colegio, como siempre. Verán a esas parejas cuyas primeras citas son allí, en el kiosco de la esquina, y se emocionarán con la pasión de los primeros encuentros; más tarde pasarán por esa misma acera con sus retoños, seguramente peleando o discutiendo, y algún día, la verán a ella sola, con el recuerdo de aquella primera cita, volviendo en una lágrima.
Ahora estas instituciones de cada barrio, ese referente de nuestra historia más íntima, se suma a las nuevas tecnologías y además nos ofrece zona wifi, es como si con ello se hiciese aún más visible lo que son, el centro neurálgico de una comunidad que gracias a ellos, a su efecto aglutinador, olvida por un segundo la frialdad de la ciudad.
Concha Casas























4 Comments
andrés
Me ha encantado. Muchas gracias por todo. Bss
PABLO DORADOR UREÑA
ES BONITO QUE UNA PERSONA TAN PROFESIONAL VALORE NUESTRA LABOR DIARIA A PESAR DE SER POCO VALORADA
granada-asociaciondeprensa.com
La Asociación de vendedores(a)profesionales de prensa de Granada y Provincia agradece a Concha Casas ese cariño que pone en sus palabras para definir nuestra maravillosa profesión. Tus palabras son un regalo para todas nosotras.
GRACIAS
reme
Yo enciendo la luz de mi kiosko antes que las farolas del ayuntamiento. Gracias por ese artículo tan bonito.