La granadina Remedios Garrido ha sido nombrada como la nueva responsable de la Agrupación Nacional de Vendedores de Publicaciones
La granadina Remedios Garrido fue nombrada el pasado 26 de septiembre como la nueva responsable de la Agrupación Nacional de Vendedores de Publicaciones (ANVP). Recién llegada a su nuevo cargo, Garrido se propone trasladar los avances de las grandes ciudades a los kioskos de prensa de las provincias más pequeñas de España. En clave local, solicita al Ayuntamiento de Granada que apruebe una ordenanza que permita el traspaso de los puntos de venta y dé soporte legal a la diversificación de la oferta en los kioskos.
¿Cuál es el principal reto al que se enfrenta la ANVP?
Que todos los puntos de venta de las plazas de España tengan otras oportunidades de venta, que no se viva sólo de las revistas y los diarios. Ser la presidenta de la agrupación es consecuencia de muchos años de trabajo, reuniones y trabajaré para que los éxitos del sector en Madrid o Barcelona se trasladen a las pequeñas provincias.
¿NO es posible vender productos alternativos?
Los ayuntamientos tienen que colaborar con nosotros al 100% cambiando las ordenanzas municipales para permitir la venta de otro tipo de productos en nuestros negocios. Sólo pedimos que se cambien estas ordenanzas para permitirnos esa venta de productos legalmente. Los ayuntamientos deben colaborar para que estas prácticas sean algo asentado para siempre. El sector vive un momento clave. La llegada de internet fue un hándicap muy importante y nos tenemos que reinventar para seguir subsistiendo. Es importante que estemos siempre abiertos a escuchar a la gente que apuesta por nuestros negocios y que ve que hay salida para vender no sólo productos editoriales.
¿Tenéis detectado algún nicho de mercado importante al que acceder?
En Madrid, por ejemplo, se está trabajando para ser puntos de mensajería, pero no está del todo cuajado en las provincias. Es una opción importante para los kioskos pequeños, pero también para locales más grandes. A nuestro favor juega que tenemos un horario amplio de trabajo. Y trabajamos los fines de semana y las fiestas, algo que nos hace atractivos para estas empresas.
¿Y habéis visualizado un cambio en las tendencias del consumidor?
A la gente le gusta mucho el papel. El domingo sigue siendo el dia más importante a pesar de que la prensa es más cara. Sin embargo, a la gente le apetece tener su periódico el domingo. Internet sólo se utiliza para la noticia rápida, pero no para profundizar en contenidos, que se siguen buscando en el papel. Noto que a primeros de mes, por ejemplo, la gente sigue yendo a por su revista favorita.
¿Cómo se encuentra el sector diez años después de la crisis?
La venta de editoriales, prensa o revistas se ha visto muy deteriorada por la crisis, pero también por el salto a los medios digitales. Somos un sector de ‘centimeros’. Lo que yo le gano a un periódico o a una revista es mucho menos de lo que dejo de bote del bar cuando me tomo una cerveza. Y hay que articular fórmulas de negocio alternativas, como por ejemplo que las suscripciones digitales puedan pasar por nosotros.
¿Está cuantificado como ha evolucionado el sector?
En esta última década han podido cerrar un 10% de los kioskos de la calle, más allá de los locales comerciales. A Málaga, que es el referente del crecimiento, se le caen los puntos de venta constantemente. Fs insostenible trabajar a 20 0 40 céntimos y estar al día de tus impuestos. Nadie está al frente de un negocio que sólo suma céntimos.
El cambio de la ordenanza de Granada es una reivindicación antigua de su asociación. ¿En qué fase está?
Ya está en el Ayuntamiento, en manos del alcalde. Es muy importante que le den legalidad a nuestra forma de trabajar para abrir el abanico a otras opciones. Para elaborar la de Granada hemos tenido referencia ordenanzas de otras ciudades y pedimos, por jemplo, que se regule la posibilidad de traspasar nuestros negocios. Sólo hay que darse un paseo por Granada para ver los puntos de venta que están cerrados y que siguen estando físicamente en la calle. La solucion no esta en quitar estos puntos de venta, sino en permitir que haya otras familias que los puedan trabajar, pero para eso tiene que haber una ordenanza que lo permita. Lo podemos mirar de muchas maneras, también desde una perspectiva romántica. Somos los puntos de luz de la ciudad. Pasas por cualquier sitio por la mañana muy temprano y lo que te encuentras abierto es un kiosko con sus luces encendidas.
Fuente: A. Sánchez, diario Ideal Granada
























