Corría el año 2002 cuando no tuvimos más remedio que acostumbrarnos al uso de la nueva moneda.
Por aquel entonces aún podíamos tomar un café por 100 pts (0,60€), comprar un periódico por 150 pts (0,90€) , una pieza de pan por 30 pts (0,18€)…
Entre alguna tertulia en mi kiosco se discutía de qué manera afectaría a los precios la pérdida de referencia. Al final el tiempo otorga razones y ha terminado demostrando que los que opinábamos que la vida se encarecería de manera desorbitada estábamos en lo cierto.
Según el Instituto Nacional de Estadística desde que adoptamos el euro, los precios se han visto incrementado en un 30,50 %, estos son incrementos medios, tomando también el peso de cada producto en la economía. Por ello si sumamos a ese café el 30,50% nos saldrá una cantidad inferior a la que realmente cuesta en la actualidad. Los precios de los productos a los que la mayoría de los ciudadanos pueden acceder han visto elevado su precio muy por encima del porcentaje ofrecido por el INE siendo al menos según estimaciones, no inferior al 60% en el periodo 2002-2012
Recuerdo que en el año del cambio de moneda podíamos comprar un ¡Hola!, Semana, Diez Minutos o Lecturas, por 250 pts o lo que es lo mismo 1,50 €
Si se hubiese aplicado a las «revistas del corazón” la subida media del IPC su precio debería rondar los 2 € cosa que solo se cumple en el ¡HOLA!, aunque como decía antes esta subida media esta de hecho muy por debajo de la subida real de los productos accesibles, por lo que de hecho ¡Hola! debería costar sobre 2,50 para que sobre su venta hubiésemos mantenido el nivel de ingresos.
En el año 2002 los portes o gastos auxiliares de Sgel que soportaba mi punto de venta se elevaban a algo menos de 1300 pts (8€) hoy 10 años después son de 24,50. La subida por tanto roza el 300%.
…Y sin embargo una de las revistas del corazón acaba de bajar su precio a nivel del año 2002, todos sabemos que se trata de LECTURAS.
Esta publicación que como todas marca el precio de venta público, no ha tenido en cuenta ni la devaluación de la moneda ni tampoco el coste que supone para la inmensa mayoría de los puntos de venta ponerla en nuestros kioscos, no ha tenido en cuenta la impresionante subida de estos costes de distribución o gastos auxiliares como le gusta llamar a las distribuidoras.
Claro que abaratar el precio de portada cuando se carga a las espaldas de los vendedores el coste de distribución es mucho más sencillo, bajan el precio de su “revista-catálogo” a expensas del bolsillo del vendedor.
Por si fuese poco el editor tiene la indecencia de dirigirse a los vendedores mediante una misiva y con una estadística falsa, en la que sostiene que su publicación es la que mayor margen tiene, en una comparativa absurda.
¿Qué podemos hacer? ¿Nuevamente ajo y agua?
Seguiremos igual que siempre, vendiéndola y exponiéndola incluso con gran exposición, no podemos evitar ser así de timoratos.
Yo por mi parte voy a dejar públicamente aquí mi decisión de no exponerla, de vender solo las que crea oportunas y de retirar de ella la publicidad encartada o Insert tal como le llaman los canillitas Argentinos.
Ya estoy harto y para colmo no tengo miedo.
Enrique Diaz (Alenvedi) desde Sevilla

























1 Comments
BANDOLERA
Antes de entrar en el tema de los precios de revistas, quería dejar constancia de mi todavía nostalgia a mi amada peseta. Los expertos me dicen que estoy tonta (nada nuevo), que la entrada en el euro era algo imprescindible, que si no otras monedas se comían a Europa, y tal y pascual. Y seguro que tienen razón. Aunque se nos están comiendo igual…. Pero lo que yo sí sé que era mucho más “rica” que ahora, en que soy bastante pobre, aunque visto lo visto por la calle, todavía soy una privilegiada: tengo casa propia y un Baúl a mis espaldas.
Respecto a lo que cuentas, Alenvedi, la cosa es la que es: mientras el PVP sea cerrado por parte del editor y a unas llamadas “comisiones” fijas al quiosquero (vamos, lo que vulgarmente se llamaría con normalidad descuento a la tienda y punto pelota), pues este asunto funciona así. Me resulta realmente curiosa la casi negación por parte del quiosquero de hablar del tema PVP, parece que toques a la Virgencita de sus Dolores. Ya no nombro al famoso informe Haddock, pero he leído algunas contra argumentaciones (“algunas”) realmente bobas a este respecto, bajo mi humilde punto de vista, claro está.
Parece que se mezclan varias cosas: el descenso de las ventas de publicaciones en papel, el descenso de ingresos publicitarios PARA EL EDITOR, la crisis de los bolsillos, la esclavitud monopolística, el abuso en los mal llamados “servicios auxiliares”, y como siempre y consecuencia, que pague el quiosquero, a ver si se nos muere…..
No sé lo que váis a hacer, aunque no sé por qué hablo en plural… Personalmente, ya sabes que admiro tus cataplines, tus decisiones y tu firmeza.
Por lo demás, a veces pienso que lo mejor al final es estar harto y encima no tener miedo. Bueno, casi lo mejor. Lo mejor es no tener problemas.
Un abrazo.